Soy artista plástico por naturaleza, pero amo profundamente la música; incluso más que la plástica, si cabe. Me gusta la música buena, de cualquier género; pero el Jazz nunca había entrado en mi corazón. Lo respetaba pero no lograba disfrutarlo, aunque varios amigos (y alguna señorita también) lo habían intentado. Hasta que un día mi amiga Lucila Fiorabanti (excelente cantante de bossa y jazz por cierto) me prestó un disco de Ella Fitgerald. Apenas escuche la voz de esa mujer, y perdonen la vulgaridad, casi me caigo de culo. Me impactó al instante esa voz que tiene absolutamente todo lo que tiene que tener el verdadero arte, y con creces.
Y así me abrí al jazz, y descubrí otras cantantes que me gustan mucho.
Después de esta introducción algo egocéntrica, pasemos a lo importante.

Ella Jane Fitzgerald (1917-1996) vivió su infancia en una permanente pobreza. Su padre abandonó a su madre cuando Ella era aún muy pequeña y ambas se mudaron a Nueva York.
En 1932, su madre murió tras un accidente de tráfico. Se encargó de ella su tía Virginia.
Por las tragedias de su vida tuvo frecuentes problemas en la escuela, de la cual se hacia la rabona con frecuencia, y con la policía, lo que la llevó a ser internada en un reformatorio. Sus huidas de este y de casa eran frecuentes.
A pesar de esto ya de pequeña aprendió a tocar el piano, y escuchaba atentamente todas la grabaciones que salían de Louis Armstrong y las Boswell Sisters.
En 1934, a los 16 años, se presenta en el concurso Amateur Night Shows de Harlem. Pero se presenta como bailarina! Y al salir a escena se queda paralizada por el miedo; entonces se le ocurre ponerse a cantar. La cuestión es que al fin gana el concurso.
Para su suerte (si es que la suerte existe) estaba en ese momento el saxofonista Benny Carter, quien se queda maravillado al oírla; y después de hablar con varios directores de orquesta logra que Chick Web la contrate. Cuando este muere en 1939 Ella se hace cargo de dirigir la orquesta, hasta que en 1941 se larga como solista.
Comienza a desarrollar la técnica de improvisación con el “scat”, del cual sin duda fue la reina (Tenía una voz con un rango vocal de tres octavas).
En 1956 firma contrato con el sello Verve, lo que la lleva al pico de su popularidad.
Graba con importantes músicos como Duke Ellington, Count Basie, Joe Pass y Oscar Peterson entre otros. No olvidemos los tres discos magistrales con su admirado Louis Armstrong.
Una de las cumbres de su obra son los “song book”, que grabó durante ocho años: Cole Porter (1956); Rodgers & Hart (1956); Duke Ellington (1957); Irving Berlin (1958); los hermanos, Gershwin (1959); Harold Arlen (1961); Jerome Kern (1963) y Johnny Mercer (1964).
Ademas de jazz cantó baladas, blues, canciones infantiles y navideñas e incluso de bossa-nova.
Despues de una larga enfermedad, provocada por la diabetes, ya ciega y habiendo perdido sus piernas, muere en Beverly Hills, California.
Su amigo Duke Ellington dijo "Ella Fitzgerald está más allá de cualquier categoría".Por suerte tenemos abundantes grabaciones para seguir disfrutando de su inmortal arte.